lunes, 29 de noviembre de 2010

EL ROL DEL PSICÓLOGO

Cuando se trata de un niño con distrofia muscular progresiva, el profesional psicólogo interviene en tres grandes áreas:
a) Area familiar
En general el rol del psicólogo se centra en generar y fortalecer la aceptación de la enfermedad y sus consecuencias. Como grupo, es necesario prepararlos para enfrentar los progresivos deterioros del niño y su eventual fallecimiento. En el proceso, también es imprescindible generar expectativas adecuadas y realistas.
Por otro lado, en función de que la familia aporte el ambiente óptimo para que el niño desarrolle el máximo de sus potencialidades, el psicólogo fomenta la idea de tomar con naturalidad su enfermedad, de ingresar a un colegio, de que tenga amigos, de que se lo trate con los mismos derechos y obligaciones que el resto, etc. 

Es de especial importancia trabajar con los padres para ayudarlos a manejar y a elaborar los sentimientos de culpa y ansiedad que puedan surgir respecto a la situación de su hijo.
b) Área personal
En primer lugar, el psicólogo debe fomentar en el niño la aceptación de su situación. Obviamente, este es un trabajo paulatino, realizado en conjunto con sus padres, en el que se adecuan las explicaciones acerca de su condición y las expectativas que se generan en el niño, de acuerdo a su capacidad de elaboración cognitiva y emocional. En este sentido, lo que se busca es que el niño se identifique con un plan de vida personal diferente al resto de sus pares, con expectativas realistas y siempre con el objetivo de explorar al máximo las posibilidades de experiencias apropiadas a su desarrollo. Entonces, resultan de la mayor atención del psicólogo áreas como la sexualidad, los intereses vocacionales, la satisfacción general con la vida (evaluaciones cognitivas y emocionales apropiadas), etc.
Otros temas pertinentes a tratar por el psicólogo en estos niños son:
· El manejo de la frustración (porque son niños que poco a poco van a ir perdiendo la capacidad de realizar actividades que le gustaban). Estas intervenciones son especialmente necesarias a partir del surgimiento del pensamiento abstracto y de la narrativa temporal, aproximadamente desde los doce años.

· Relaciones interpersonales. Es importante que el niño genere relaciones abiertas, honestas y sinceras, evitando los vicios de manipulación, sentimientos de minusvalía, excesiva dependencia emocional y la sobrecompensación (aquellas personas que poseen algún trastorno y tratan de "compensarlo" con el énfasis exagerado en otro tipo de comportamiento, lo que atenta contra sus relaciones interpersonales).
· Sexualidad. El objetivo de trabajar en esta área es lograr que el joven acepte y se sienta aceptado por otras personas, dándole la oportunidad de expresar amor.
c) Área educacional y proceso de integración
Gran parte del trabajo del psicólogo comienza ya con las intervenciones familiares e individuales mencionadas anteriormente, sobre todo en lo que refiere a disminuir los temores de ser rechazado, las burlas, los sentimientos "de no ser capaz", las ideas de falta de sentido (como "¿para qué si se va a morir?", "¿para qué si no le va a servir de nada?" o "¿para qué gastar tanto dinero, si probablemente ni siquiera va a terminar la enseñanza media?"), las expectativas no realistas, etc. Además de esto, el psicólogo puede realizar actividades como:
· Talleres de sensibilización. Éstos irán enfocados tanto a los alumnos (para que los niños conozcan la enfermedad y entiendan al que la padece, como alguien "normalmente diferente", o sea tan diferente como cualquier otro) y a los profesionales del establecimiento (para que los profesores, orientadores y auxiliares, comprendan la enfermedad y mejoren su disposición a trabajar con el niño, en la consideración de sus necesidades especiales).
· Talleres con el equipo de apoyo del niño con necesidades especiales. Fomentando las buenas relaciones, la comunicación, sentido de propósito, y sentido de eficacia de los profesionales encargados de apoyar al niño y su proceso de integración.
· Evaluación psicométrica. Su objetivo principal es otorgar información respecto al estado cognitivo, emocional, conductual y psicomotor, para ser utilizada en toma de decisiones tanto clínicas (por el psicólogo) como escolares (por los profesores, orientadores, educadores diferenciales y psicopedagogos). El psicólogo puede plantearse dos metas básicas:
· Adaptar pruebas psicométricas ya existentes. En consideración de las características individuales del niño. Por ejemplo, eliminar el tiempo límite, centrarse en un análisis de carácter cualitativo, eliminar o sustituir ítems, seleccionar y/o combinar las pruebas más apropiadas a las características del niño, etc.
· Crear pruebas psicométricas. El psicólogo, en consideración de las posibilidades del niño (información a menudo obtenida a través de la colaboración con otros profesionales), debe usar su creatividad al máximo para evaluar de manera óptima el desarrollo del niño. Por ejemplo, pruebas verbales estructuradas para evaluar razonamiento, uso de computadoras para evaluar velocidad de respuesta, plantear problemas que requieran de iniciativa, etc.

                                                         Pilar Berrotarán Ayub

REFERENCIAS:

Consultado el 25 Noviembre. Datos obtenidos de: http://www.apsique.com

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